Quizás nadie lea esto nunca, pero no importa, no me hice esto exactamente para eso.
Me llamo Agustina y tengo 18 años. Es la primera vez que tengo un blog, por eso no sé exactamente que estoy haciendo. Hace días venía con la idea de hacerme uno, pensando que sería un buen lugar para desahogarme y contar cosas que me pasan, buenas o malas. A ver que tal me va. Es probable que a medida que vaya subiendo cosas, si alguien llega a leer algo, piense "Uh, esta piba es re depresiva, que vida de mierda". Lo de ser algo depresiva es probable, pero la verdad es que esto es para hablar sobre las cosas que nunca le digo a nadie o de las que pocas personas saben que siento, y el 90% de esas cosas no son hechos o sentimientos felices.
Así que voy a empezar hablando un poco de mí misma, haciendo una vista general:
Toda mi vida fui una de esas personas tímidas e inseguras, irremediablemente inseguras. Nunca me gustó ni me gusta pelear con otras personas, casi nunca llego a eso, me considero una persona bastante tranquila. Cuando era chica sobretodo, siempre era la que hablaba poco, la que no sabía muy bien como entablar una conversación con los demás, y esa timidez hizo que poco a poco la inseguridad empezara a aparecerse en mí.
Pero por sobretodas las cosas, esa inseguridad se manifestaba (Y se manifiesta) en mi imagen.
Mi mamá y mi papá son grandotes los dos, y yo también salí grandota, desde que era chiquita, siempre notaba que yo era más grande que mis compañeras y algunos de mis compañeros de la escuela. Peeeero, no voy a ser como esas personas que le echan toda la culpa a la forma de su cuerpo a sus padres, porque sería hipócrita de mi parte. Tengo sobrepeso desde los...No sé, ¿Nueve o diez años? No me acuerdo con exactitud, pero lo que sí puedo asegurar es que lo tuve en toda mi adolescencia y en todos los años que estuve en la secundaria. Pondría una foto mía, pero la verdad es que me da mucha vergüenza, como siempre me da vergüenza mostrarme gracias a que Doña Inseguridad siempre se encarga de hacer que esté pendiente de lo que digan los demás de mí.
Aunque no quiera, SIEMPRE le doy importancia a lo que los demás dicen, pero sobretodo a las cosas malas, no sé si me dicen más cosas lindas o feas, pero yo siempre termino recordando más lo malo, por eso tengo varias anécdotas que otro día voy a contar, que tienen que ver con eso.
En general trato de mostrarme como una persona feliz, yo siempre me río de todo y digo boludeces, me encanta reírme de todo y decir boludeces. No tengo problema en reírme a carcajadas en el medio de la calle o en el tren, sin embargo a la hora de llorar lo último que quiero es que alguien me vea, por eso los lugares de llorar míos en general son el baño o la puerta chica del ropero, porque ahí puedo meter un poco la cabeza y el resto del torso y nadie me puede escuchar. Después respiro, me calmo, y salgo como si no hubiera pasado nada, queda todo ahí y yo sigo siendo Agustina la feliz, la que nunca llora.
Las pocas veces que lloré abiertamente estoy un montón de tiempo para explicar lo que me pasa. La mayoría de las veces no cuento todo, creo que casi nunca cuento todo. No es porque no confíe en mis viejos o en mis amigos, no es que no quiera contarlo por tratarse de ellos, simplemente en esos momentos me da una especie de...Vergüenza, creo. Aunque sé que ellos me quieren y que no me van a juzgar, porque por algo son mis seres queridos, pero siempre hay algo que me da un stop y no pueda contarlo. Incluso muchas veces llegué a inventar cosas (Sobretodo con mis viejos) para no decir lo que realmente me pasaba. Y eso es horrible, porque a mi me ENCANTARÍA poder ir y decirles "SÍ, me pasa esto, esto y esto. Por favor, ayudame."
No soy una chica con un pasado horrible, tuve una infancia feliz, siempre tuve amigos a pesar de todo y a mis viejos que siempre estuvieron para mí. No soy una víctima, no quiero que nadie crea que lo soy, porque sé que hay gente afuera que la está pasando mucho peor que yo. Simplemente soy una piba que se dedica más a mostrar el lado alegre y de "está todo bien" que el más triste.
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