lunes, 19 de mayo de 2014

Experiencias pasadas (¿Anécdota?)

Como dije anterioremente, uno de mis mayores problemas propios es mi imagen, la que yo tengo de mi misma. Hasta los 15 nunca antes le había dado mucha importancia a lo que comía, para mí yo era gorda y punto, no había solución. No me gustaba serlo, pero tampoco me quedaba pensando ni hacía ningún tipo de esfuerzo como para poder solucionarlo.
Tampoco era alguien que comía por depresión, a mi simplemente me encantaba (Y me encanta) comer.

Lo que me quedo pensando a veces es cómo hubiera sido mi relación con mi curso (Que cabe aclarar, en primero, segundo y tercer año de secundaria tenía un curso de mierda, la mayoría de mis compañeros eran bastante forros y tenía un par de amigas nada más.) si hubiese sido "flaca y linda" como algunas de mis compañeras que acostumbraban a histeriquearle a los varones y que eran amigas de todos, que siempre eran el centro de atención cuando había que hacer un proyecto o cualquier cosa que se tratara de grupos. ¿Hubiera sido igual de invisible? ¿Hubiera tenido más amigos? No es que me importara ser el centro de atención, tampoco, en realidad entre más desapercibida mejor. Pero siempre me sentí que no era parte de ese curso, porque fuera de mis amigas, los demás no hacían ningún tipo de esfuerzo como para incluirte.

El otro día con una amiga vimos que pasaban en la TV una propaganda que hablaba del bullying, y yo por comentar nada más le dije que nunca lo había sufrido, o por lo menos no de manera muy personal. Porque yo sabía que mis compañeros eran una mierda y que hablaban boludeces de mí, pero hablaban boludeces del resto del mundo también. Y cuando sos gorda, ese tipo de personas no tienen problema en cagarse de risa de eso (Acá puedo repetir lo que dije antes: Yo tengo en cuenta mucho la opinión de los demás, y siempre me acuerdo más de las cosas malas que de las cosas buenas) y yo, al ser una persona tan débil ni siquiera me molestaba en defenderme entonces parecía que yo no me daba cuenta de ninguna de las cosas que decían, prefería hacerme la boluda a enfrentarlos.

Y se cagaban de risa y hablaban boludeces porque para ellos no era nada grave ni del otro mundo hacerle acordar a la gorda que estaba más redonda que una sandía y que aflojara con los postres. Porque para mí "Gorda" no era simplemente una palabra más, no era solamente yo Agustina la que no aflojaba con los postres, gorda pasó a ser una identidad. Así era como me identificaba conmigo misma y como creía que me identificaban los demás: Gorda.
Mi identidad era Agustina Urta: la gorda, gorda fea, y sus derivados.

Entonces fue cuando no le quise dar más importancia a mi apariencia, no cuidaba ni como me vestía ni mi pelo, total por más que me esforzaba mi identidad decía que era gorda y fea y todos me veían como la gorda fea; ¿Por qué iba a valer la pena? No me importaba absolutamente nada, estaba resignada a que esa fuera yo. Así fue hasta tercer año, en escuela yo era un ente perdido en un rincón del salón, al lado de mi mejor amiga, me la pasaba dibujando en clase y me iba mal en la mayoría de las materias; lo que acarreaba peleas constantes con mis viejos y eso hacía que me hundiera más.

Me acuerdo de una vez, entré al salón de clases con los otros como cualquier otro día, hablaba con mi mejor amiga; que hasta ese entonces no eramos super apegadas como lo somos ahora, apenas empezábamos a conocernos y creo que sin ella hubiera terminado en el fondo del pozo en donde me había hundido, porque ella me veía como alguien más allá de Gorda, me aceptaba por la persona que yo era interiormente.
En fin, resulta que yo me senté como siempre en mi lugar, medio dormida como era de costumbre cuando llegaba a la mañana, y se me dio por mirar la mesa, que estaba siempre limpia. Tenía un dibujo bastante grande, una cosa más o menos así:


"Cosa"  era un apodo que me había puesto una amiga hacía un par de años por una boludez que dijimos nosotras, no era nada despectivo, simplemente era una de esas cosas espontáneas que a veces surgen, ella hasta me decía "Cosi" que sonaba mucho más dulce.
Me quedé mirando el dibujo y después miré al resto del salón, como si así pudiera encontrar al que lo hizo. Nunca me enteré quién fue (Tenía letra de mujer, creo), pero el que haya sido, estoy segurísima que no tiene ni idea que hoy, cuatro años después, yo todavía recuerdo claramente el dibujo en la mesa, que me hizo empezar el día como diciendo "Mirate, así sos vos. No te lo olvides"

Dos segundos después borré el dibujo en la mesa y seguí hablando con mi compañera de banco y amiga como si nada hubiera pasado; aunque por dentro me sentía bastante dolida y tenía un montón de preguntas en la cabeza: ¿Era realmente necesario hacer eso? ¿Cuál es la necesidad o el beneficio que te puede traer recordarme que soy así? ¿Por qué me haces esto, si yo nunca te hice nada?

Yo no te hice nada ni molesté a nadie. Yo estuve un día más de mi vida, en la mía, dibujando y hablando con mi grupo de amigas.

Entonces me di cuenta de que estaba casi tocando el fondo del pozo, porque no todo me chupaba un huevo como yo pensaba o como quería.

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